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junio 2, 2022

Comisiones en fondos de inversión: cuidado con la letra pequeña

Por admin

En toda negociación siempre hay un riesgo que debemos asumir. Pero generalmente podemos proveer de qué se trata teniendo un plan de respaldo o alternativas que sirven de respuesta ante estas situaciones. Sin embargo, este no es el caso de aquellas negociaciones donde no todas las reglas del juego quedan del todo claras. Es decir, casos donde no estamos al tanto de los riesgos que estamos asumiendo. 

Este es el mismo caso de los fondos de inversión, donde sus dueños no siempre tienen información completa sobre el total pagado por el producto. Lo que no sabe es que el dinero no sólo sale de las cuentas bancarias o tarjetas propias. También hay cargos que se van acumulando en el fondo y pueden repercutir en el patrimonio. Este es un problema común y las comisiones estuvieron en un tiempo aumentando constantemente. Sin embargo, en los últimos meses se ha observado ciertos cambios con la baja de las tasas comisionales. 

Los diferentes tipos de comisiones 

Cuando se hace una inversión de este tipo se debe prestar atención a la cantidad de dinero que se está abonando y de las comisiones que ésta genera. Asimismo, se debe evaluar si las comisiones se ajustan al tipo de producto ofertado o a las tarifas medias del mercado. Entonces ¿Cuáles son las comisiones y a cuanto equivale? La respuesta depende de varios factores. 

Para empezar hay varios tipos de comisiones asociadas a estas inversiones. La más importante es la comisión de gestión porque es el cobro del servicio de compra y venta de acciones. También incluye otros derivados y bonos que están a nombre de este mismo fondo. porcentualmente equivale al 1% o  1,75% y se paga anualmente. Generalmente lo que se debe pagar al gestor es un monto fijo, por lo cual significa que es independiente a si el valor del fondo aumenta o baja. 

El problema que genera esta comisión es que suele pasar desapercibido. El cliente no se da cuenta porque se descuenta de forma automática y debido al margen de rentabilidad generado por dicha inversión. 

También está la comisión depositaria que es fija. Esta comisión la cobra la institución bancaria que está encargada de custodiar las inversiones realizadas por sus clientes. Equivale al 0,1% y el 0,2%, además se debe pagar anualmente. Este es el pago de los gastos operativos que debe emplear la institución. 

El inversor no se da cuenta porque suelen cargarse contra el patrimonio del cliente. Es decir, títulos y costes de corretaje por la compraventa de estos productos. También por el intercambio de divisas. Cada una de estas actividades genera sus propias comisiones. Por lo tanto, no debemos olvidar que en el fondo principal también va a generar otros fondos secundarios.

En conjunto son parte de la comisión de gestión y depositaria que se resumen en un ratio de costes totales. Estas se conocen como TER por sus siglas en inglés. Por ejemplo, encontramos instituciones que ofrecen un porcentaje de gastos de gestión que es equivalente al 1%. Sin embargo, el porcentaje anual de estos gastos es del 1,55%. 

Las comisiones y los planes de pensiones

Por otra parte, encontramos las comisiones que se aplican a los planes de pensiones los cuales están tasados con altos valores. Sin embargo, también se ha visto una disminución en sus porcentajes durante los últimos meses. La comisión de gestión y depositaría suele establecerse en un 1,24%. 

Aquellas inversiones en donde predomina la inversión en bonos son las que tienen menos comisiones. En cambio, las inversiones que invierten en Bolsa poseen porcentajes más altos. El porcentaje más común es de 1,5%, aunque en algunos casos puede ser de 1,3% como es el caso de los planes mixtos. Con los planes de renta fija encontramos valores que se ajustan entre 0,85% y 1%. Y la comisión de depositaría tiene un máximo del 0,2%.