Gregor McGregor - El falso príncipe que estafó miles de libras con su país imaginario


Gregor MacGregor es una de esas personas que se apoyan en la ignorancia de sus víctimas para llegar a sus objetivos. Unos lo llaman estafador, otros lo pueden llamar Troll de otros tiempos, pero en definitiva, fue un hombre peculiar que hizo cosas peculiares.

La vida de MacGregor


Nació en Edimburgo en 1786 y a los 16 años se enroló en el ejercito de su majestad. Ascendió paulatinamente, y aunque era estimado entre sus superiores, fue licenciado por causas desconocidas.

Al poco tiempo fue contratado para servir en el ejército Portugués, pero nuevamente tiene que dejar su servicio por causas desconocidas.

A Gregor le importó poco quedarse sin una causa a la que servir, dado que su matrimonio con una acaudalada mujer le permitía mantener su estatus de alto oficial. Todo cambió cuando ella murió y todo lo que había conseguido hasta el momento se desvaneció cuando la familia de su mujer le retiró el favor.

Por aquel entonces, las colonias Españolas estaban en estado de guerra y los movimientos independentistas, con Simón Bolivar a la cabeza, buscaban amigos y mercenarios experimentados que les ayudasen a conseguir sus objetivos.

Gregor no perdió el tiempo y se enroló en las filas de Francisco Miranda.

Fue enviado a Venezuela para luchar contra las tropas realistas con el grado de Coronel. Después de varias batallas, donde se distinguió por su buen hacer, sus superiores le distinguieron y enviaron en misión de conquista a La Florida para cortar el apoyo de Estados Unidos a los realistas de Venezuela.

De regreso a Venezuela fue enviado a Portobello sin mucho éxito, pero no cejó en su empeño de conquista.

Príncipe de Poyais


Gregor arribó a la Costa de los Mosquitos (en la actual Nicaragua), donde encontró un territorio pobre y poco poblado.

Supuestamente llegó a un acuerdo con un reyezuelo local para comprar 122.000 kilómetros cuadrados, por los que se nombró Príncipe de Poyais.

De regreso a Londres y dado que los Ingleses desconocían en gran medida las tierras ibéricas en América, las historias que contaba sobre el Principado de Poyais atraen a infinidad de curiosos de las altas esferas.

Fue tal el éxito que tuvo, que incluso se le dio el título de Sir, por parte de su Majestad, para afianzar las relaciones entre el Imperio Británica y el nuevo Principado americano.

Desde ese momentos, Gregor aprovechó su proyección pública para sacar el máximo rendimiento posiblea a su creación.

Afirmó que la capital de su principado tenía un gran Castillo, Teatros, hospitales, puerto y toda clase de infraestructuras.

Hizo pintar un cuadro de su nueva capital y escribió libros sobre su principado.

Dolar de Poyais

Algunos bancos dieron dinero a Gregor para la promoción de la nueva nación y McGregor vendió acciones con afán recaudador para sacar aún más rendimiento.

Todo acabó cuando los colonos, en busca de esas nuevas riquezas, que Gregor tanto prometía, arribaron a la costa de los Mosquitos sin encontrar esa gran capital, ni la abundancia que les habían prometido.

Nunca un país imaginario había dado tanto dinero.