El hombre que vendió el puente de Brooklyn más de 4000 veces


George C. Parker fue un gran estafador o timador, como se quiera mirar. Quizá no haya estafado mucho dinero, comparándolo con compañeros de profesión, pero desde luego ha sido uno de los grandes estafadores por lo que hizo y como lo hizo.

Parker vivió en una época de bonanza económica. Los ricos del país, o los que querían ser ricos, estaban dispuestos a invertir en aquello que pudiese darles más dinero.

George percibió que ese iba a ser su momento y lo aprovechó. La avaricia de los ricos del país iba a colmar su propia avaricia.

El puente de Brooklyn


Con un Nueva York en expansión, donde el dinero abundaba, no había una idea clara de que edificios eran de propiedad pública y cuales de propiedad privada.

Entre 1883 y 1928, se le ocurrió la maravillosa idea de vender el puente de Brooklyn a más de 4500 personas. Casi 2 veces por semana.

Los ricos y los crédulos parecía que hacían cola para comprar el puente inaugurado hace más de 130 años.

Parker se presentaba a si mismo como el constructor del puente. Como "constructor", lo que él quería era construir y no explotar el beneficio que pudiesen generar sus "construcciones". Informaba a los incautos de que estaba dispuesto a vender el puente por debajo de su valor real con tal de quitárselo de encima.

Muchos de ellos optaban por comprar dada la gran cantidad de dinero que se podía generar con la transacción, pero no se daban cuenta de que el título de propiedad era falso y solo se enteraban de la verdad cuando muchos de ellos instaban garitas para cobrar peaje y la policía les informaba de que habían sido estafados.

Otros monumentos y final


Parker se especializó en la venta de monumentos. Sobre todo si eran de Nueva York.

Entre los monumentos que había vendido a lo largo de su dilatada carrera se encontraban el Madison Square Garden, el Museo Metropolitano de Arte, La tumba del General Grant, o incluso la Estatua de la Libertad.

Aunque fue condenado en tres ocasiones, no fue hasta 1928 cuando fue definitivamente juzgado y apresado a perpetuidad en la carcel de Sing Sing por fraude y falsificación.