Como estafar 20 millones de dólares en unos meses


Erase una vez, un chico llamado Carlo Ponzi que llegó a los Estados Unidos en 1903 procedente de Italia.

De él se decían muchas cosas, pero la que más destacaba de él, eran las ganas de ser rico por encima de todas las cosas.

Lo primero que hizo nada más llegar fue empaparse del idioma, muy necesario si quería consolidar sus objetivos. Trabajó en todo lo que pudo y le dejaron sus escasos conocimientos de inglés, pero no se desesperaba, le daba igual fregar que barrer, mientras pudiese aprender poco a poco el hacer de ese gran país.

En Canadá


Dio tumbos por muchas partes, hasta llegar a tierras Canadienses en 1907.

El banco Zarossi le dio la oportunidad de su vida y él no la dejó pasar, aunque el tiempo que paso en aquella entidad bancaria lo usaría para otros menesteres.

Carlo dedicó su escaso tiempo como cajero de bando a falsificar la firma de una señora que tenía el dinero a buen recaudo, o eso pensaba ella. Día tras día el pequeño hombre con acento italiano, consignaba cheques con su nombre, hasta que fue detenido y encerrado en una cárcel de Quebec.

Sus sueños de fortuna y de dinero se estaban esfumando poco a poco, pero él no quería dejar escapar el destino que el mundo le tenía reservado. Todos los meses escribía cartas a su querida madre. No podía decirle que lo habían condenado a pasar una temporada entre rejas, así que no le quedó mas remedio que maquillar la realidad. En lugar de decirle que había sido condenado, le dijo que estaba trabajando en la cárcel. En cierta forma era verdad, no había mentido, pero no era toda la verdad.

De vuelta a Estados Unidos


Al salir de la cárcel volvió a la tierra en la que creía que iba a ser realmente famoso.

Al ser inmigrante italiano y dada la gran cantidad de inmigrantes de esa nacionalidad que llegaban a las costas de Estados Unidos, se le ocurrió la maravillosa idea de tratar con ellos y ganar algo de dinero mientras conseguía que entrasen en el país ilegalmente. No fue lo suficientemente listo, y de nuevo fue arrestado y condenado a 2 años de prisión en una carcel de Atlanta.

Otra vez se encontraba entre rejas y como solía ser habitual en él, la verdad no era uno de sus fuertes y antes los ojos de su madre volvía a trabajar en una cárcel, esta vez en Estados Unidos.

En 1918 salió de la cárcel y de nuevo se encontraba en la calle sin dinero, pero para Ponzi eso no era un problema. El seguía la máxima de que la palabra "éxito" venía antes que la palabra "trabajo" en el diccionario y el trabajar, como quedó demostrado, no era uno de sus fuertes a la hora de ganar dinero, aunque si tenía mucho ingenio.

El esquema Ponzi


Ese mismo año se casó y trabajó en toda clase de empleos para su suegro. Durante ese tiempo se le ocurrió la idea gran idea por la que esperaba convertirse en un hombre millonario.

Resulta que por aquel entonces los inmigrantes italianos, como el resto de los inmigrante que llegaban a los Estados Unidos, eran muy pobres. Habían dejado familiares en sus países de origen y estos para mantener el contacto, no solo les enviaban cartas contándoles las nuevas noticias al otro lado del charco, sino que además, en el sobre, metían cupones internacionales que podían cambiar por sellos para que sus familiares emigrados pudieran responder.

La idea de Ponzi era muy sencilla. Comprar los cupones internacionales a los compatriotas y cambiarlos por sellos de mayor valor ya que había una gran diferencia deferencia de precios de sellos entre países.

Para conseguir el dinero necesario para comprar los cupones necesitaba inversores y nuevamente sus paisanos fueron los que más invirtieron en la nueva empresa de Ponzi (llamada Securities Exchange Company) ya que este les prometía una rentabilidad del 50% en 45 días, o el 100% en 90 días.

Llegó a ganar $250.000 por día.

El sistema funcionaria por si mismo, dado el desfase de precios de los sellos entre países, pero el número de los cupones fue un gran problema, ya que no había suficientes para la gran demanda de su empresa, pero el quería ganar más dinero y ese hecho no le importó en absoluto.

Así que los beneficios que prometía a los inversores eran pagado por medio de los depósitos de los subsiguientes inversionistas.

Los analistas vieron el fraude inmediatamente y en 1920 fue arrestado y acousado de 86 cargos de fraude postal. Esta vez pasaría 14 años en la cárcel, tiempo suficiente para que su mujer se divorciase de él.

En total llegó a llegar más de 20 millones de dólares que al cambio de hoy día serían más de 200 millones de dólares. 

Cuando fue liberado, una gran multitud le esperaba en la calle para lincharlo por lo que tubo que ser defendido por la policía.

Como no podía ser de otra forma, esta historia terminaría con Ponzi muriendo en la miseria en un hospital de beneficencia en Brasil.

Tenía 67 años y murió en total soledad y pobre, espero que se lo pasase bien mientras pudo.

Fuentes: Wikipedia, Biography, Blommberg