Si no votas: cállate


Dentro de poco nos encontramos con otra revalida para los partido políticos en forma de Elecciones generales en la que los ciudadanos tenemos mucho y poco que decir, y es que aunque votemos, durante 4 años son esos "representantes" los que dictaran las normas y el buen o mal funcionamientos de nuestro entorno.

Son muchos los puntos negativos y positivos que nos encontramos en el sistema actual y es que los padre de la constitución hicieron bien en crear un sistema electoral en el que la representatividad y la proporcionalidad, para los estándares de aquella época, eran necesarios, pero no hemos evolucionado en esa idea dejándola en medio camino.

La ley electoral actual se basa en el sistema D'hont en el que aquellos partidos con más del 3% de los votos escrutados (incluyendo votos en blanco y nulos) pueden entrar en la terna para el reparto de escaños, dependiendo de los votos conseguidos sin contar votos en blanco y nulos. Es por tanto un sistema con algunos años a sus espaldas, usado en unos cuantos países donde la búsqueda de estabilidad era muy necesaria, al salir en algunos casos de una dictadura como la nuestra.

Eran muchas las personas, que imbuidos por le era democrática en nuestra transición, crearon partidos políticos de toda índole. Era, en verdad, un gran galimatías de siglas donde la publicidad y los partidos ya establecidos y con una promoción interna tenían todas las de ganar. Es lógico, o mejor dicho comprensible, el uso de un sistema como el D'hont para un momento como aquel, pero todo eso ya ha cambiado y nuestra democracia necesita un paso adelante, no solo en leyes, sino en forma de pensar.

Son muchas las recomendaciones que puedo hacer para las Elecciones 20N, pero pocas las que pueden ser efectivas tan pronto.

Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar en cuanto a la hora de votar, no podemos ejercer nuestro derecho a voto en forma de confrontación para evitar que salga un partido u otro. -Voto a este partido para que no salga el otro- Es una de las grandes y reiteradas  frases que se pueden escuchar a muchos de los ciudadanos, haciendo oídos sordos a su propia ideología y por tanto evitando que algunos de los partido minoritarios salgan elegidos.

Tenemos que ser maduros a la hora de votar y consecuentes con nosotros mismos.