El Perro se come al Perro-Flauta - Relato corto


Desde que nací he tenido una vida de perros. Encontré mi manada de uno al poco de nacer. Mi vida se prometía genial, una persona que me quería estaba a mi lado con un buen trabajo y familia. Los juguetes y la buena comida aparecían por doquier.

Todo iba genial hasta que un día aquella persona responsable, inteligente y cabal hizo algo que nadie se esperaba. Se hizo perro flauta. Decía que no se sentía liberado, que necesitaba realizarse como persona... ¿y yo? ¿no tenía nada que decir al respecto? no... yo no tengo nada que decir, como mucho ladrar pero poca cosa más...



Lo del perro lo entendí pero lo de la flauta no. Solo dio clases cuando era pequeño y desde luego no sacó buenas notas.

Desde entonces fue un peregrinar por ciudades y calles pasando frío y siendo el azmerreir de la gente a mi paso. Pasaba el rato tumbado cerca de las mochilas mientras tocaba su flauta de forma atroz. Hasta un gato por el culo podría haber tocado mejor. Yo me tapaba los oídos pero no había manera de amortiguar ese sonido.

Ya no era un perro saludable. Estaba delgado, y mi pelo para nada estaba limpio. Las pulgas me mataban y chupaban gran parte de mi sangre y de mi energía. A mi amo le daba igual. El estaba contento haciendo el payaso y sintiéndose libre, pero yo no lo soportaba, era superior a mis fuerzas.

Mi venganza estaba cerca. Solo era cuestión de tiempo. Tenía que esperar el momento idóneo, el momento justo para conseguir mi propósito, conseguir comida y deshacerme del macho alfa de un golpe.

Ese momento esperado llegó una mañana en una calle cualquiera de una ciudad cualquiera de España. El dormía la mona de la noche anterior. No había nadie por la calle, .. Me levante sigilosamente, me acerqué a su cuerpo dormido e inerte en el granito blanco y gris que tantas noches me había visto dormir. Su cuello estaba libre de ropa su yugular a mi alcance. ¡Perfecto!